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Mal año para el cine mexicano. Informó la CANACINE

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Las películas mexicanas han tenido poca suerte en las taquillas nacionales pese al aumento de la producción nacional, afirmó hoy la Cámara de la Industria Cinematográfica (Canacine).

 Los estrenos nacionales salen con pocas copias y salen rápido de las salas de exhibición, donde predomina el poder comercial de Hollywood y Canacine aduce fallidas estrategias publicitarias y el poco interés del público.

 Solo tres cintas mexicanas rebasaron este año los 100 millones de pesos en taquilla (poco más de 600 mil 500 dólares).

 La producción nacional suma cerca de 600 millones de pesos en taquilla, alrededor de 40 millones de dólares, con mayor recaudación para los filmes El gran pequeño, A la mala y Un gallo con muchos huevos.

 En el 2013 el cine mexicano vendió 30,19 millones de boletos; en el 2014 cayó a 24,64 millones y para este 2015 apenas lleva cerca de 12 millones, lo que pinta un escenario sombrío para la producción nacional, afirma el diario El Economista.

Alcázar arremete contra exhibidores

El actor demanda en una carta que no se trate al cine mexicano de bajo presupuesto como al de Hollywood.

Mientras la película mexicana Un gallo con muchos huevos llama la atención del público hispano en su estreno en Estados Unidos, donde se colocó en el octavo sitio del top 10 con 3.4 millones de dólares, la comedia Eddie Reynolds y Los Ángeles de Acero no es profeta en su tierra, a causa —según su protagonista— de la falta de apoyo y publicidad.

 Eddie Reynolds y Los Ángeles de Acero, una divertida comedia mexicana sobre viejas estrellas de rock, ha recibido buenas críticas (una de ellas en estas páginas), pero no ha funcionado en la taquilla, pues ha ingresado 2 millones 500,000 pesos desde su estreno y ocupa el lugar 21 en recaudación.

 Su director, Gustavo Moheno y productores, no contaron con el dinero suficiente para hacer publicidad y, ante el inminente fracaso, Damián Alcázar arremetió contra Cinépolis y Cinemex mediante una carta abierta.

 “Como ocurre con la mayoría de las películas mexicanas, con muy poco presupuesto para la cobertura de publicidad y sin el respaldo total de los exhibidores, quienes ven el cine únicamente como negocio. Estos señores regidos por las ganancias económicas deciden el presente y el futuro de nuestro cine. Y es debido a las decisiones arbitrarias del mercado (neoliberal) que nuestro cine está en bancarrota económica y moral (aunque paradójicamente premiado de manera constante en el extranjero). Dictaminar que un número de boletos vendidos en la primera semana de exhibición marque un límite para que las películas sigan en cartelera echa de las salas a nuestras producciones sin dar tiempo de que sean conocidas por un público vasto y variado que podría disfrutarlas”.

 En su largo comunicado, el actor, quien protagonizó la película mexicana más taquillera del año pasado, La dictadura perfecta, se pregunta:

 ¿Hasta cuándo estas decisiones regirán el fracaso de nuestro cine? ¿Tenemos que recordarle al gobierno mexicano que el cine no sólo es diversión? ¿Recordarle que el cine es también una disciplina, una manifestación artística y cultural de los pueblos y que se debería respaldar en su etapa más importante, que es la exhibición?

 Porque, aseguró, “medir el cine mexicano de la misma manera con la que se mide al cine de Hollywood impide el crecimiento de nuestra industria y propicia la ignorancia del público respecto a la producción nacional o del cine de calidad de todo el mundo, lo que deriva en una pérdida económica en la producción, una mala percepción del público respecto a nuestro cine y la carencia de identidad de la cinematografía mexicana”.

 Y remató con la idea de crear un circuito alterno para el cine mexicano, una idea en la que, por cierto, el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) trabaja desde hace varios años.

 “Sólo con una iniciativa constante de parte de las instancias culturales existentes podremos aspirar a equilibrar las condiciones de desventaja de la cinematografía mexicana respecto del mercado empresarial y de una vez por todas sentar las bases de una verdadera industria cinematográfica”.

Un gallo exitoso

Los 3.4 millones de dólares del debut de Un gallo con muchos huevos son excelentes para una película mexicana en Estados Unidos, aunque lejos del éxito de Eugenio Derbez con No se aceptan devoluciones y los 7 millones de dólares ingresados.

Los hermanos Gabriel y Rodolfo Rivapalacio colocaron su película animada en cerca de 390 salas y, según sus creadores, Un gallo con muchos huevos es la primera película de animación mexicana en estrenarse en Estados Unidos.

“Ninguna película en todo USA está metiendo más gente en promedio por pantalla que nosotros. Somos el número uno”, escribió Rodolfo Rivapalacio en su cuenta de Twitter.

Mientras que en México, la película de “los huevos” lleva vendidos 3 millones de boletos y recaudado 128 millones 306,759 pesos.

El fin de semana pasado se colocó en el primer lugar de taquilla, perfilándose para ser una de las más exitosas del cine nacional en el 2015.

Con estos números, los “huevos” rompen su propio récord y superan los números que consiguió la segunda parte Otra película de huevos y un pollo, con 113 millones 588 pesos.

La nueva película de los hermanos Rivapalacio aún no supera a la primera parte, Una película de huevos, que recaudó 142 millones 347,787 pesos y que hasta hoy es la cinta de animación más taquillera en nuestro país, pero está cerca.

PrensaLatina/El Economista/Vicente Gutierrez 

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