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Líderes mundiales recibieron en silencio la muerte del disidente chino Liu Xiaobo

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La muerte hoy del activista y disidente chino Liu Xiaobo fue recibida con pesar por organizaciones humanitarias y amigos del premio Nobel de la Paz y prácticamente ignorada por los líderes mundiales.

 El Comité Nobel responsabilizó a Beijing por el fallecimiento de Liu al tiempo que criticó a los líderes del "mundo libre" por la reacción tardía a la hora de defender los derechos del activista pro democrático.

 "Es un hecho triste, perturbador, que los representantes del mundo libre, que tienen la democracia y los Derechos Humanos en alta estima, titubeen a la hora de defender esos derechos", sostiene la presidente del Comité Nobel, Berit Reiss Andersen, en una nota.

 El texto subraya que las noticias sobre su estado de salud antes de ser liberado fueron recibidas "entre silencios y reacciones tardías" en todo el mundo.

 Liu, premiado en 2010 por el Comité Nobel, estaba preso desde hacía nueve años y fue excarcelado en junio pasado para ser internado en un hospital de la ciudad de Shenyang para tratar un cáncer de hígado.

 Reiss Andersen remarcó que pese a haber sido trasladado a un hospital no podía recibir el tratamiento adecuado ya que las autoridades chinas no le permitieron buscar ayuda médica en el extranjero.

 El Comité recordó que, al otorgarle el Nobel de la Paz, se distinguió su compromiso y su lucha por la democracia y sus esfuerzos por aplicar los Derechos Humanos fundamentales garantizados en los instrumentos internacionales, así como en la Constitución de la República popular de china.

 Por su parte, la organización Human Rights Watch criticó la "crueldad" del gobierno chino.

 "La última vez que un Nobel de la Paz falleció bajo custodia estatal fue en 1938, cuando el pacifista Carl von Ossietzky murió de tuberculosis mientras estaba a disposición de las autoridades en un hospital de la Alemania nazi", recordó HRW en un comunicado citado por la agencia de noticias EFE.

 La muerte de Xiaobo "pone al descubierto la crueldad del gobierno de China con los defensores pacíficos de los derechos humanos y la democracia", agregó la organización, con sede en Nueva York.

 Por su parte, la organización Amnistía Internacional (AI) definió a Liu como "un gigante de los derechos humanos" y destacó su trabajo "incansable" durante décadas por los derechos y las libertades fundamentales.

 El secretario general de AI, Salil Shetty, destacó en un comunicado que Liu actuó "ante la oposición más constante y brutal del gobierno chino", y que a pesar de años de persecución, supresión y encarcelamiento, "continuó luchando por sus convicciones".

 Además llamó a actuar para poner fin al arresto domiciliario que ha sufrido durante casi siete años la viuda del nobel, Liu Xia, y que "deje de estar perseguida por las autoridades".

 Los gobiernos y políticos extranjeros no reaccionaron de inmediato a la muerte del activista.

 La primera reacción de una autoridad fue la del ministro de Justicia alemán, Heiko Mass, quien escribió en Twitter que "su resistencia no violenta lo ha convertido en un héroe de la lucha por la democracia y los derechos humanos".

 Poco después se conoció la reacción del secretario de Estado norteamericano, Rex Tillerson, quien lamentó hoy su "trágica muerte" y pidió al gobierno chino que libere a su viuda, Liu Xia, del arresto domiciliario en el que se encuentra, para que pueda "abandonar China".

 Tillerson, además, envió sus "más sentidas condolencias" a Liu Xia, bajo arresto domiciliario poco después de que Liu obtuviera el Nobel de la Paz, si bien nunca ha sido acusada de ningún delito.

 Tillerson opinó que "en su lucha por la libertad, la igualdad y la normativa constitucional en China, Liu Xiaobo encarnó el espíritu humano que recompensa el premio Nobel" y que "al morir, solo ha reafirmado la selección del Comité Nobel".

Télam

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